
Voluntariado sénior: qué es, por qué el Cabildo de Tenerife lo financia en 2026 y cómo puede un ayuntamiento integrarlo en sus servicios para mayores
Entre los expedientes que el Cabildo de Tenerife tiene publicados este otoño en el tablón de su sede electrónica hay uno con un nombre que todavía resulta nuevo para muchos municipios: la Línea 2 de las subvenciones para la promoción del voluntariado, dedicada a proyectos de voluntariado sénior. Explicamos qué es, por qué encaja con las políticas de mayores que se están desplegando en Canarias y cómo un ayuntamiento puede incorporarlo a los servicios que ya presta.
Qué es el voluntariado sénior
El voluntariado sénior es la participación de personas mayores, habitualmente a partir de la jubilación, en actividades de interés general de forma libre, gratuita y organizada a través de una entidad. La diferencia con las actividades para mayores es la dirección del servicio: en una actividad, la persona recibe; en el voluntariado, la persona aporta su tiempo, su experiencia y su conocimiento a otras personas o a la comunidad.
El marco legal es el mismo que el de cualquier otro voluntariado: la Ley 45/2015, de voluntariado, de ámbito estatal, y la Ley 4/1998, de voluntariado de Canarias. Ambas fijan los derechos y deberes de las personas voluntarias, la obligación de la entidad de formarlas, asegurarlas y acreditar su actividad, y un principio esencial: el voluntariado nunca sustituye trabajo retribuido ni servicios profesionales que la administración deba prestar. Esta regla es la que da seguridad jurídica a cualquier proyecto municipal.
Por qué el Cabildo de Tenerife lo financia en 2026
La convocatoria de subvenciones para la promoción del voluntariado del Cabildo de Tenerife incluye en 2026 una línea específica, la Línea 2, para proyectos de voluntariado sénior. El expediente está en fase de subsanación, con el anuncio publicado en el tablón de la sede electrónica desde el 28 de septiembre hasta el 13 de octubre. En paralelo, el mismo tablón recoge las resoluciones de la convocatoria 2026 de proyectos dirigidos a la infancia y adolescencia en situación de exclusión social o en riesgo de padecerla, con publicaciones hasta el 26 de octubre.
La apuesta insular no es aislada. El plan Maresía del Gobierno de Canarias, dotado con 19,4 millones de euros en 2026 a través de la Dirección General de Mayores y Participación Activa, sitúa la participación y la vida comunitaria entre sus pilares y anuncia una nueva ley de voluntariado. Y el 1 de octubre, Día Internacional de las Personas de Edad, representantes de los 24 Centros de Día de Mayores de Canarias presentaron en el Parlamento ocho propuestas y un manifiesto por una longevidad activa y participativa, en el que la participación pública aparece como una de las prioridades expresadas por las propias personas mayores.
Dicho de forma sencilla: las personas mayores piden participar, el Gobierno de Canarias lo incorpora a su planificación y el Cabildo de Tenerife pone financiación para que los proyectos existan. El eslabón que falta en muchos casos es el municipal: el lugar donde el voluntariado se hace concreto.
Qué hace una persona voluntaria sénior
Los proyectos de voluntariado sénior que mejor funcionan parten de lo que las personas mayores saben hacer y de lo que el municipio necesita. Algunos ejemplos habituales:
Acompañamiento a otras personas mayores que viven solas: visitas, paseos, llamadas, compañía en gestiones. Es la vía más directa contra la soledad no deseada.
Apoyo en centros de día y en actividades para mayores: dinamización de talleres, acogida de nuevas personas usuarias, apoyo en salidas.
Proyectos intergeneracionales: lectura en ludotecas y bibliotecas, apoyo escolar, transmisión de oficios, juegos y tradiciones canarias, huertos escolares.
Mentoría y orientación a jóvenes: experiencia profesional al servicio de quienes empiezan.
Memoria y patrimonio local: recogida de historias de vida, toponimia, fiestas y costumbres del municipio.
Apoyo a eventos municipales: información al público, acogida, logística ligera.
En todos los casos, la persona voluntaria recibe formación inicial, tiene una tarea definida, cuenta con un seguro y con alguien a quien acudir, y su actividad se reconoce. Esa estructura es lo que distingue un programa de voluntariado de una buena intención.
Cómo puede un ayuntamiento integrarlo en sus servicios para mayores
La ventaja de los municipios es que ya tienen los espacios donde el voluntariado sénior cobra sentido: centros de día, centros ciudadanos, programas de actividades para mayores, ludotecas, bibliotecas, instalaciones deportivas. Integrarlo no exige crear un servicio nuevo, sino sumar una capa de participación a los existentes. Estos son los pasos que recomendamos:
Identificar necesidades reales. Preguntar a los equipos que gestionan los servicios municipales dónde una persona voluntaria aportaría valor sin sustituir a nadie: acompañamiento, acogida, dinamización, apoyo en salidas.
Definir el perfil y las tareas. Para cada necesidad, una descripción clara: qué hace la persona voluntaria, cuánto tiempo, con quién se coordina y qué formación previa necesita.
Decidir quién coordina. El voluntariado requiere una entidad que lo organice y responda de él. Puede ser el propio ayuntamiento, una asociación local o la entidad gestora del servicio en el que se integra. Lo importante es que haya una persona de referencia.
Captar en los propios servicios. Las personas mayores que participan en actividades municipales son las primeras candidatas: conocen el servicio, confían en el equipo y a menudo quieren dar un paso más.
Formar y asegurar. Formación inicial sobre la tarea, sobre derechos y deberes y sobre protección de datos; póliza de accidentes y responsabilidad civil, como exige la normativa.
Acompañar y reconocer. Reuniones periódicas, un canal de comunicación sencillo y reconocimiento público del tiempo aportado. El reconocimiento es lo que sostiene la continuidad.
Medir. Horas, personas atendidas, actividades reforzadas y, sobre todo, la valoración de las propias personas voluntarias y de quienes reciben su apoyo. Son los datos que después permiten concurrir a las subvenciones del Cabildo con un proyecto sólido.
Aspectos a tener en cuenta
Hay cuestiones que conviene resolver desde el diseño del proyecto:
Compatibilidad con la financiación insular. Las líneas del Cabildo tienen requisitos sobre entidad solicitante, objeto del proyecto y justificación. Diseñar el programa municipal teniendo a la vista esas bases facilita presentarlo después.
Límites claros entre voluntariado y empleo. Las tareas de atención directa que requieren titulación corresponden al personal profesional; el voluntariado complementa, acompaña y dinamiza.
Protección de datos y consentimiento. Tanto de las personas voluntarias como de quienes reciben el apoyo, especialmente en acompañamiento domiciliario.
Coordinación con el tercer sector. Muchas asociaciones del municipio ya gestionan voluntariado; sumar esfuerzos evita duplicar estructuras.
Accesibilidad y conciliación. Horarios compatibles con la vida de las personas mayores, espacios accesibles y transporte cuando haga falta.
El papel de las entidades gestoras
Cuando un servicio para mayores lo presta una entidad gestora en nombre del ayuntamiento, esa entidad es un aliado natural del voluntariado sénior: conoce a las personas usuarias, tiene equipos formados en dinamización y puede integrar a las personas voluntarias en la programación diaria con criterios profesionales. En Ocide Asesores lo hacemos en programas de atención e intervención social, centros de día y actividades para adultos y tercera edad en municipios canarios: coordinamos, formamos y acompañamos para que la participación sume sin sustituir.
En resumen
El voluntariado sénior convierte a las personas mayores en protagonistas de la vida comunitaria. Tenerife lo financia en 2026, Canarias lo incluye en su planificación de mayores y las propias personas mayores lo han pedido en el Parlamento. Para un ayuntamiento, integrarlo en los servicios que ya presta es una forma concreta, y asequible, de responder a esa demanda.
Si tu municipio quiere sumar voluntariado sénior a sus servicios para mayores, en Ocide Asesores estaremos encantados de ayudarte a diseñarlo.
Fuentes:
Cabildo de Tenerife, tablón de anuncios de la sede electrónica (sede.tenerife.es), 28 de septiembre a 13 de octubre de 2026: anuncio de subsanación de la Línea 2 (voluntariado sénior) de las Subvenciones para la promoción del voluntariado (2026).
Cabildo de Tenerife, tablón de anuncios de la sede electrónica, 24 de septiembre a 26 de octubre de 2026: anuncios de resolución de las Subvenciones para proyectos dirigidos a la infancia y adolescencia en situación de exclusión social o en riesgo de padecerla (2026).
Parlamento de Canarias, 1 de octubre de 2026: Manifiesto de las Personas Mayores de Canarias por una Longevidad Activa y Participativa, presentado por representantes de los 24 Centros de Día de Mayores.
Gobierno de Canarias, Dirección General de Mayores y Participación Activa: plan Maresía (presupuesto 2026 de 19,4 millones de euros).
Ley 45/2015, de 14 de octubre, de Voluntariado. Ley 4/1998, de 15 de mayo, de Voluntariado de Canarias.
Voluntariado sénior: qué es, por qué el Cabildo de Tenerife lo financia en 2026 y cómo puede un ayuntamiento integrarlo en sus servicios para mayores
Entre los expedientes que el Cabildo de Tenerife tiene publicados este otoño en el tablón de su sede electrónica hay uno con un nombre que todavía resulta nuevo para muchos municipios: la Línea 2 de las subvenciones para la promoción del voluntariado, dedicada a proyectos de voluntariado sénior. Explicamos qué es, por qué encaja con las políticas de mayores que se están desplegando en Canarias y cómo un ayuntamiento puede incorporarlo a los servicios que ya presta.
Qué es el voluntariado sénior
El voluntariado sénior es la participación de personas mayores, habitualmente a partir de la jubilación, en actividades de interés general de forma libre, gratuita y organizada a través de una entidad. La diferencia con las actividades para mayores es la dirección del servicio: en una actividad, la persona recibe; en el voluntariado, la persona aporta su tiempo, su experiencia y su conocimiento a otras personas o a la comunidad.
El marco legal es el mismo que el de cualquier otro voluntariado: la Ley 45/2015, de voluntariado, de ámbito estatal, y la Ley 4/1998, de voluntariado de Canarias. Ambas fijan los derechos y deberes de las personas voluntarias, la obligación de la entidad de formarlas, asegurarlas y acreditar su actividad, y un principio esencial: el voluntariado nunca sustituye trabajo retribuido ni servicios profesionales que la administración deba prestar. Esta regla es la que da seguridad jurídica a cualquier proyecto municipal.
Por qué el Cabildo de Tenerife lo financia en 2026
La convocatoria de subvenciones para la promoción del voluntariado del Cabildo de Tenerife incluye en 2026 una línea específica, la Línea 2, para proyectos de voluntariado sénior. El expediente está en fase de subsanación, con el anuncio publicado en el tablón de la sede electrónica desde el 28 de septiembre hasta el 13 de octubre. En paralelo, el mismo tablón recoge las resoluciones de la convocatoria 2026 de proyectos dirigidos a la infancia y adolescencia en situación de exclusión social o en riesgo de padecerla, con publicaciones hasta el 26 de octubre.
La apuesta insular no es aislada. El plan Maresía del Gobierno de Canarias, dotado con 19,4 millones de euros en 2026 a través de la Dirección General de Mayores y Participación Activa, sitúa la participación y la vida comunitaria entre sus pilares y anuncia una nueva ley de voluntariado. Y el 1 de octubre, Día Internacional de las Personas de Edad, representantes de los 24 Centros de Día de Mayores de Canarias presentaron en el Parlamento ocho propuestas y un manifiesto por una longevidad activa y participativa, en el que la participación pública aparece como una de las prioridades expresadas por las propias personas mayores.
Dicho de forma sencilla: las personas mayores piden participar, el Gobierno de Canarias lo incorpora a su planificación y el Cabildo de Tenerife pone financiación para que los proyectos existan. El eslabón que falta en muchos casos es el municipal: el lugar donde el voluntariado se hace concreto.
Qué hace una persona voluntaria sénior
Los proyectos de voluntariado sénior que mejor funcionan parten de lo que las personas mayores saben hacer y de lo que el municipio necesita. Algunos ejemplos habituales:
Acompañamiento a otras personas mayores que viven solas: visitas, paseos, llamadas, compañía en gestiones. Es la vía más directa contra la soledad no deseada.
Apoyo en centros de día y en actividades para mayores: dinamización de talleres, acogida de nuevas personas usuarias, apoyo en salidas.
Proyectos intergeneracionales: lectura en ludotecas y bibliotecas, apoyo escolar, transmisión de oficios, juegos y tradiciones canarias, huertos escolares.
Mentoría y orientación a jóvenes: experiencia profesional al servicio de quienes empiezan.
Memoria y patrimonio local: recogida de historias de vida, toponimia, fiestas y costumbres del municipio.
Apoyo a eventos municipales: información al público, acogida, logística ligera.
En todos los casos, la persona voluntaria recibe formación inicial, tiene una tarea definida, cuenta con un seguro y con alguien a quien acudir, y su actividad se reconoce. Esa estructura es lo que distingue un programa de voluntariado de una buena intención.
Cómo puede un ayuntamiento integrarlo en sus servicios para mayores
La ventaja de los municipios es que ya tienen los espacios donde el voluntariado sénior cobra sentido: centros de día, centros ciudadanos, programas de actividades para mayores, ludotecas, bibliotecas, instalaciones deportivas. Integrarlo no exige crear un servicio nuevo, sino sumar una capa de participación a los existentes. Estos son los pasos que recomendamos:
Identificar necesidades reales. Preguntar a los equipos que gestionan los servicios municipales dónde una persona voluntaria aportaría valor sin sustituir a nadie: acompañamiento, acogida, dinamización, apoyo en salidas.
Definir el perfil y las tareas. Para cada necesidad, una descripción clara: qué hace la persona voluntaria, cuánto tiempo, con quién se coordina y qué formación previa necesita.
Decidir quién coordina. El voluntariado requiere una entidad que lo organice y responda de él. Puede ser el propio ayuntamiento, una asociación local o la entidad gestora del servicio en el que se integra. Lo importante es que haya una persona de referencia.
Captar en los propios servicios. Las personas mayores que participan en actividades municipales son las primeras candidatas: conocen el servicio, confían en el equipo y a menudo quieren dar un paso más.
Formar y asegurar. Formación inicial sobre la tarea, sobre derechos y deberes y sobre protección de datos; póliza de accidentes y responsabilidad civil, como exige la normativa.
Acompañar y reconocer. Reuniones periódicas, un canal de comunicación sencillo y reconocimiento público del tiempo aportado. El reconocimiento es lo que sostiene la continuidad.
Medir. Horas, personas atendidas, actividades reforzadas y, sobre todo, la valoración de las propias personas voluntarias y de quienes reciben su apoyo. Son los datos que después permiten concurrir a las subvenciones del Cabildo con un proyecto sólido.
Aspectos a tener en cuenta
Hay cuestiones que conviene resolver desde el diseño del proyecto:
Compatibilidad con la financiación insular. Las líneas del Cabildo tienen requisitos sobre entidad solicitante, objeto del proyecto y justificación. Diseñar el programa municipal teniendo a la vista esas bases facilita presentarlo después.
Límites claros entre voluntariado y empleo. Las tareas de atención directa que requieren titulación corresponden al personal profesional; el voluntariado complementa, acompaña y dinamiza.
Protección de datos y consentimiento. Tanto de las personas voluntarias como de quienes reciben el apoyo, especialmente en acompañamiento domiciliario.
Coordinación con el tercer sector. Muchas asociaciones del municipio ya gestionan voluntariado; sumar esfuerzos evita duplicar estructuras.
Accesibilidad y conciliación. Horarios compatibles con la vida de las personas mayores, espacios accesibles y transporte cuando haga falta.
El papel de las entidades gestoras
Cuando un servicio para mayores lo presta una entidad gestora en nombre del ayuntamiento, esa entidad es un aliado natural del voluntariado sénior: conoce a las personas usuarias, tiene equipos formados en dinamización y puede integrar a las personas voluntarias en la programación diaria con criterios profesionales. En Ocide Asesores lo hacemos en programas de atención e intervención social, centros de día y actividades para adultos y tercera edad en municipios canarios: coordinamos, formamos y acompañamos para que la participación sume sin sustituir.
En resumen
El voluntariado sénior convierte a las personas mayores en protagonistas de la vida comunitaria. Tenerife lo financia en 2026, Canarias lo incluye en su planificación de mayores y las propias personas mayores lo han pedido en el Parlamento. Para un ayuntamiento, integrarlo en los servicios que ya presta es una forma concreta, y asequible, de responder a esa demanda.
Si tu municipio quiere sumar voluntariado sénior a sus servicios para mayores, en Ocide Asesores estaremos encantados de ayudarte a diseñarlo.
Fuentes:
Cabildo de Tenerife, tablón de anuncios de la sede electrónica (sede.tenerife.es), 28 de septiembre a 13 de octubre de 2026: anuncio de subsanación de la Línea 2 (voluntariado sénior) de las Subvenciones para la promoción del voluntariado (2026).
Cabildo de Tenerife, tablón de anuncios de la sede electrónica, 24 de septiembre a 26 de octubre de 2026: anuncios de resolución de las Subvenciones para proyectos dirigidos a la infancia y adolescencia en situación de exclusión social o en riesgo de padecerla (2026).
Parlamento de Canarias, 1 de octubre de 2026: Manifiesto de las Personas Mayores de Canarias por una Longevidad Activa y Participativa, presentado por representantes de los 24 Centros de Día de Mayores.
Gobierno de Canarias, Dirección General de Mayores y Participación Activa: plan Maresía (presupuesto 2026 de 19,4 millones de euros).
Ley 45/2015, de 14 de octubre, de Voluntariado. Ley 4/1998, de 15 de mayo, de Voluntariado de Canarias.





